Hipercolesterolemia: ¿Estamos mirando el marcador adecuado? La importancia de las Apolipoproteínas A y B y la Lipoproteína(a). Parte IV
Este artículo es la continuación de los anteriores que
he publicado sobre el colesterol y el hipercolesterolemia. Os dejo los enlaces:
http://nutripsicolluch.blogspot.com.es/2017/11/como-podemos-mantener-el-colesterol.html
https://nutripsicolluch.blogspot.com/2018/01/que-comer-para-disminuir-el-colesterol.html
https://nutripsicolluch.blogspot.com/2019/01/tratamiento-farmacologico-del.html
En ellos hemos visto qué es el colesterol, cómo
mantenerlo dentro de niveles saludables y la importancia de la alimentación y
el estilo de vida para prevenir las enfermedades cardiovasculares. Y el uso de
medicación (las estatinas) cuando es necesaria.
Con este nuevo artículo quiero ampliaros la
información según los estudios científicos más recientes sobre el metabolismo
lipídico, y sus nuevos parámetros de valoración de riesgo cardiovascular. Algo
que debería hacer reflexionar a las autoridades sanitarias sobre si los
parámetros que habitualmente se solicitan en las analíticas, son suficientes
para valorar correctamente dicho riesgo en la población, y recetar estatinas
solo con la medición del colesterol total y sus fracciones HDL y LDL.
Tradicionalmente se ha considerado que el
colesterol total y el LDL, conocido popularmente como el colesterol
"malo", era el principal indicador de riesgo cardiovascular. Sin
embargo, teniendo en cuenta, los estudios de los últimos años, hoy sabemos que
la realidad es más compleja, y han tomado relevancia el estudio de las
alopoliproteinas, como indicadores muy fiables de riesgo cardiovascular.
¿Qué son las
Apolipoproteínas?
Las apolipoproteínas son proteínas que forman
parte de las lipoproteínas encargadas de transportar el colesterol y otras
grasas a través de la sangre.
Entre ellas destacan especialmente la
Apolipoproteína A-I (ApoA-I) y la Apolipoproteína B (ApoB), que aportan
información más precisa sobre el metabolismo lipídico y el riesgo
cardiovascular.
¿Qué es la ApoA-I?
La ApoA-I es la principal proteína de las
lipoproteínas HDL (el llamado colesterol bueno), implicadas en el transporte de
retorno del colesterol.
Su función consiste en recoger el exceso de
colesterol de los tejidos y llevarlo al hígado para su eliminación.
Por ello, niveles adecuados de ApoA-I suelen
asociarse con un menor riesgo cardiovascular, por ello, hoy sabemos que no
basta solo con medir HDL, sino también su funcionalidad.
¿Qué es la ApoB?
La ApoB es la principal proteína de las
lipoproteínas aterogénicas(formadoras de placas de grasa en las arterias y
venas) como LDL, VLDL y otras partículas ricas en colesterol.
Cada partícula contiene una sola molécula de
ApoB, por lo que su determinación permite conocer el número total de partículas
capaces de depositar colesterol en la pared arterial.
Este hecho es fundamental: el riesgo
cardiovascular no depende solo de cuánto colesterol circula, sino de cuántas
partículas lo transportan.
¿Qué ocurre con la relación ApoB/ApoA-I?
Algunos expertos consideran que esta relación ofrece una
visión global muy interesante.
Mientras la ApoB refleja el número de partículas con
capacidad aterogénica, la ApoA-I representa la capacidad del organismo para
retirar colesterol de los tejidos.
Por tanto, la relación entre ambas permite valorar el
equilibrio existente entre los mecanismos que favorecen la acumulación de
colesterol en las arterias y aquellos que contribuyen a su eliminación.
Cuanto mayor sea esta relación, mayor suele ser el
riesgo cardiovascular.
¿Qué es la
Lipoproteína(a)? Un factor frecuentemente olvidado.
La Lipoproteína(a), conocida también como Lp(a),
es una partícula similar a la LDL, pero con una característica especial:
contiene una apolipoproteína adicional llamada apo(a), unida a la ApoB.
Esta estructura le confiere propiedades
claramente aterogénicas y también trombogénicas, es decir, de forma más
entendible: favorece la formación arterioesclerosis y de trombos.
A diferencia de otras lipoproteínas, los niveles
de Lp(a) están determinados en gran parte por la genética y apenas se modifican
con dieta o estilo de vida. Esto la convierte en un factor de riesgo
independiente y frecuentemente infradiagnosticado.
Numerosos estudios han demostrado que niveles
elevados de Lp(a) se asocian con mayor riesgo de enfermedad cardiovascular
prematura, incluso cuando el colesterol LDL está dentro de rangos considerados
normales.
Sin embargo, a pesar de su importancia, la
determinación de Lp(a) no está incluida de forma rutinaria en la mayoría de las
analíticas, lo que supone una limitación importante en la evaluación del riesgo
cardiovascular global.
¿Por qué es importante en la práctica clínica la
medición de estos parámetros?
La combinación de ApoB elevada y Lp(a) elevada
representa un perfil de riesgo especialmente alto, ya que se suma el aumento
del número de partículas aterogénicas con partículas estructuralmente más
agresivas.
Esto refuerza la idea de que el riesgo
cardiovascular no puede evaluarse únicamente con colesterol total, LDL, sino
que requiere una visión más amplia y precisa del metabolismo lipídico.
¿Por qué no se
solicitan de forma rutinaria estos marcadores?
A pesar de la evidencia científica acumulada, ni
la ApoB ni la Lp(a) forman parte de las determinaciones analíticas habituales
en la mayoría de consultas de atención primaria.
Esto contrasta con las recomendaciones de
diversas sociedades científicas que ya proponen su uso en determinados grupos
de riesgo o incluso su incorporación progresiva a la práctica clínica habitual.
La inercia clínica, la falta de estandarización
histórica y factores organizativos pueden explicar en parte esta situación,
pero no deberían frenar la evolución del conocimiento médico.
En definitiva: El estudio del metabolismo lipídico ha evolucionado de forma significativa en los últimos años.
Hoy sabemos que no basta con medir el colesterol
total o el LDL. Las apolipoproteínas, especialmente la ApoB, y la
lipoproteína(a) aportan información esencial sobre el riesgo cardiovascular
real.
Porque prevenir sigue siendo más eficaz que
tratar, pero para prevenir bien, primero debemos medir mejor.
Dra. Mª Teresa Lluch Armell
La paz está en la pequeñas cosas















