miércoles, 3 de junio de 2026

Historias de Betty la Romántica. Capítulo XIV. La guerra no es la solución. El llanto de los lirios

 Capítulo XIV

La guerra no es la solución. El llanto de los lirios.

Estamos viviendo tiempos convulsos, con explosiones de guerra por doquier. Los poderosos quieren ser más poderosos, los señores de la guerra se alían con los del poder, y la historia se repite. El domingo estuve viendo la película Núrenberg, que sin hacer de espóiler trata, de la Segunda Guerra Mundial cuando detienen presos a los nazis de máximo poder, en concreto al segundo de Hitler, Hermann Göring. Le encargan al psiquiatra Douglas Kelley que lo evalúen mentalmente, para determinar si están en condiciones de ser juzgado. Buscaban encontrar locura que explicase sus crímenes.

Pero Kelley concluye —en contraposición de su colega Gustave Gilvert—: Que el problema no era que los líderes nazis fueran monstruos clínicamente locos, no. Consideraba que eran seres funcionales, inteligentes y socialmente competentes. Y en el caso de Göring, no era una persona delirante incapaz de no entender la realidad, sino una persona muy inteligente, narcisista, que sabía muy bien como funcionaba el poder y la persuasión de las masas. Lo que llevo a Kelly a unas afirmaciones perturbadoras para la época y que se consideraron subversivas. Él advertía de que los mecanismos humanos que hicieron posible el nazismo, —obediencia a la autoridad, conformismo, propaganda, deshumanización del adversario, miedo, ambición, tribalismo político— no era exclusivo de los alemanes, podría ocurrir en cualquier otra cultura y país. La verdad es que Kelly tenía mucha razón, a las pruebas actuales nos remitimos, estamos en esos inicios de permitir que este tipo de personas campen a sus anchas por todo el mundo con sus atrocidades. Amigos románticos frenemos las guerras y a sus impulsores, con ellas no hay buenos, ni malos, solo personas sometidas que sufren bajo el yugo de los poderosos, que les hacen creer en mentiras e irrealidades. No dejemos que nos atemoricen. Las guerras no son la solución, son la destrucción.

 Queridos amigos os dejo mi XIV romance titulado: 

El llanto de los lirios.

Cuando los lirios lloraron

se hizo la noche.

Ya nada sería igual.

Ni la armonía en el universo,

ni las amistades,

ni la ilusión.

Había llegado el momento de la zozobra,

de la desilusión,

del no saber para qué ni por qué.

Era ese sumidero de sinsentido

en el que se estaba convirtiendo el mundo.

Así los lirios lloraban.

Los lirios querían ver el renacer de un sol

que iluminará un nuevo destino.

Pero el mundo seguía avanzando hacia el caos,

hacia el no saber,

hacia los falsos profetas;

desafiando las leyes naturales,

desafiando el sentido del nacer.

Y así,

en ese camino hacia la nada,

lo que no sabían es que alguien sí lo sabía:

que los lirios,

los lirios que lloraban,

serían la promesa de ese mundo que ansiaba la esperanza. 

Con ellos la luz volvería.

Con ellos el mundo renacería.

Y los grandes ególatras desaparecerían.

 

Betty Ryan