Cómo abordar los trastornos funcionales
digestivos
Se entiende por trastornos funcionales digestivos (TFD)
aquellos que afectan, como su nombre
indica, al funcionamiento del aparato digestivo. Dentro de este tipo de
trastornos los más habituales son: El síndrome de colon irritable (SII) y
la dispepsia funcional. Estos cursan con los siguientes síntomas:
En el caso de colon irritable:
Vientre hinchado, dolor y/ o pinchazos abdominales, diarrea, estreñimiento,
gases y meteorismo.
En la dispepsia funcional: dolor
epigástrico, pesadez después de las comidas, eructos, saciedad precoz,
distensión abdominal, ardor, reflujo, nauseas.
Por otro lado, como consecuencia de estos trastornos
se puede desarrollar también, derivado de una mala nutrición asociada a estas patologías:
Anemias ferropénicas o megaloblásticas, torpeza o confusión, cansancio o
debilidad, dolor muscular y articular, dolor de cabeza, fatiga crónica, pérdida
de peso con desnutrición, depresión, ansiedad, miedo a salir, disminución del
rendimiento laboral, daños orgánicos (permeabilidad intestinal).
¿Qué podemos hacer ante estos trastornos?
La mejor forma de abordarlos es de forma interdisciplinar,
con la intervención del gastroenterólogo (que determine la posible causa que
los provoca y/o descartar patologías subyacentes), un nutricionista que nos
proporciones unas buenas pautas nutricionales y un psicólogo.
Las causas que están relacionadas con los TFD son:
Disbiosis (desequilibrio en la microbiota), Sibo, intestino permeable, mala
absorción de la fructosa o intolerancia a la fructosa, mala absorción a la
lactosa o intolerancia la lactosa, enfermedad inflamatoria intestinal (EII)
ejem. Colitis ulcerosa, Chron, intolerancia al gluten no celiaquía, DAO. Será
el especialista de digestivo quien determinará que patología (incluyendo las
mencionadas), si la hubiere, hay detrás de los síntomas gastrointestinales. Una
vez diagnosticado se realiza una intervención nutricional-dietética y
psicológica.
¿Qué pautas nutricionales y dietas son las
más adecuadas en estos casos?
Las dietas tienen que ser personalizadas, no estrictas
y no se deben mantener durante mucho tiempo, ya que se suelen reducir bastantes
alimentos y con ello nutrientes. Lo que puede dar lugar a carencias nutricionales y promover hábitos de alimentación poco adecuados.
Una de las dietas más utilizadas es la denominada
dieta FODMAP: que se basa en la disminución de hidratos de carbono de cadena
corta fermentables, como su nombre indica en inglés (Fermentable, oligosacchárides,
disacchárides, monosaccharides and polioles). Que haría referencia en
castellano a: polisacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables.
Se considera en esta dieta la disminución de estos hidratos de carbono porque se
ha visto que hay personas que no los digieren bien y al llegar al intestino la
microbiota intestinal (bacterias del intestino) son fermentados, provocando síntomas
como: hinchazón, gases, estreñimiento, dolor abdominal, diarrea entre otros.
Pero como he comentado anteriormente este tipo de
dieta es muy restrictiva y solo es útil en momentos de rescate y puntuales,
para posteriormente ir introduciendo muchos de los alimentos eliminados e ir
corrigiendo la disbiosis (equilibrar la microbiota). Hasta conseguir establecer una dieta
equilibrada y saludable en la que se tendrán en cuenta las siguientes pautas
nutricionales:
Repartir las comidas en 6/7 comidas al día, lo que
permite realizar digestiones sencillas.
Masticar bien y comer despacio.
Es recomendable no ingerir agua ni líquidos durante
las comidas.
Las cocciones de los alimentos mejor que sean prolongadas.
El abordaje psicológico en estos trastornos digestivos
es muy importante, dado que tienen una base psicosomática considerable sobre
todo en el caso del colón irritable y la dispepsia.

En definitiva:
Los trastornos funcionales digestivos, entre los que se encuentran el síndrome de
colon irritable y la dispepsia, afectan muy negativamente al desarrollo de una
vida normal en las personas que los padecen. Es muy importante que se aborde
bien este tipo de patologías y esto debe de incluir un buen diagnóstico y una
intervención tanto nutricional como psicológica."La vida es ese río que nos arrolla cada día"
Dra. Mª Teresa Lluch Armell