sábado, 30 de enero de 2021

REFLEXIONES PANDÉMICAS

 


Reflexiones pandémicas

    La verdad es que estamos tan solos y tristes; consumidos por un virus que nos atemoriza, indefensos ante unos dirigentes que no saben por dónde actuar, y se refugian en sus intrigas políticas, en donde el poderoso don dinero se erige más fuerte que nunca. Reforzado por el exceso de necesidades absurdas de una sociedad líquida, donde nada dura y todo queda obsoleto en cuestión de segundos. Vendidos ante una sanidad que no llega porque no se apostó por ella. Y los días pasan y el malestar aumenta y los discursos de una psicología positivista no sirven porque no solo eres tú, es lo que te rodea, tu yoismo cronifica el problema. Y nos convertimos en vagabundos en un mundo que no entiende su propia esencia, un mundo que repite su historia de siempre: La lucha por el poder. Un mundo que ha anulado a los poetas, a los pintores, músicos, artistas, a la propia ciencia, convirtiéndola en ciencia para el poder, para los que invierten en ella; oprimiendo a esa ciencia callada, la que nunca se expresa porque no interesa. Y así vamos navegando hacia una deriva incierta, por no querer reconocer que rectificar es de sabios, y que los errores no son aciertos, aunque eso es lo que nos quieran hacer creer, sino que los errores son fallos de los que hay que aprender. Pero eso es mostrarse débil y en esta sociedad eso no vale, sólo vale aparentar fortaleza e hilaridad, y no sé qué es más cruel si no hacer nada o fingir que no pasa nada, algo que deja inmersa a las personas en una indefensión perversa. 

 "Volvamos a nuestros orígenes, la naturaleza"

Dra. Mª Teresa Lluch Armel


sábado, 7 de noviembre de 2020

EL AYUNO INTERMITENTE Y DEMÁS PAPARUCHAS

EL AYUNO INTERMITENTE Y DEMÁS PAPARUCHAS

El tema de dietas y moda parece inagotable, cuando piensas que ya ha acabado la vendida de moto de regímenes milagrosos vuelen a la carga con más de lo mismo, pero ahora con el apoyo científico (según dicen, aunque la controversia está servida) y cómo no de las celebritys que están estupendísimas de la muerte gracias a que siguen estas dietas maravilla de la naturaleza, y sino que se lo pregunten a Elsa Pataky.

¿Qué se entiende por ayuno intermitente?

Como su nombre indica, quiere decir: Comer durante unas horas determinadas y ayunar durante otras. Basándose en ello, la variación está servida, los hay que hasta proponen las horas que debes comer y no, dependiendo de tu estructura corporal y de donde se quiere adelgazar, increíble, pero cierto. Tampoco es nada nuevo lo del ayuno (aunque nos quieran convencer de que es algo novedoso) y que no lo hicieran nuestros ancestros, así como en distintas religiones. La forma más habitual de hacerlo es ayunar durante doce horas y que éstas, estén comprendidas entre la cena y la primera comida que se haga al día siguiente. Es decir, si cenamos a las 9 ayunaremos hasta las 10 del día siguiente. Otra de las fórmulas más utilizada es la 16/8, que se trata de ayunar durante 16 hora y se puede comer durante 8.

Esta pauta nutricional (más que dieta) se le atribuyen, además, después de algunas investigaciones, grandes milagros como son: pérdida de peso, aumento de la longevidad, disminución de diabetes tipo II, disminución del riesgo cardiovascular, disminución del riesgo a padecer cáncer. Lo que no se comenta es que los estudios científicos que lo avalan son pocos y de mala calidad y que las conclusiones a las que llegan son pocos fiables y que lo más probable es que nuevos estudios revelen datos muy diferentes, como se advierte en el último examen del proyecto Nutrimedia de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), bajo la dirección del profesor Gonzalo Casino, llegando a la conclusión de que: “hoy por hoy, la práctica del ayuno esporádico o intermitente por motivos de salud no tiene justificación científica”. Además, no dicen que la mayoría de estudios se han realizado en animales y muy pocos de los publicados se refieren a humanos.

Tampoco informan los defensores de esta pauta alimentaria, de los posibles riesgos de seguirla, entre ellos: el aumento de trastornos alimentarios, déficit de vitaminas como la tiamina (vitamina B1) e incluso con el ayuno prolongado se han descrito muertes súbitas por arritmias ventriculares asociadas a pérdida de proteínas corporales y alteraciones en las concentraciones de cobre, potasio y magnesio. Así como efectos secundarios como:  dolores de cabeza, mareos, dificultades para mantener la concentración, alteración de otras enfermedades o de la absorción de medicamentos.

Desde el punto de vista psicológico no es lo mismo comer sabiendo que no lo volverás hacer en 12 o 16 horas, que comer sabiendo que lo puedes hacer en menos tiempo. Por lo que este tipo de pauta alimentaria favorece, en personas con predisposición, a los atracones y compulsión por comer. Si en un principio puede funcionar para disminuir de peso en personas con obesidad, a la larga genera un efecto rebote y predisposición al atracón. Lo más importante para seguir una alimentación saludable es adquirir unos buenos hábitos alimentarios, algo que no lo proporciona el realizar de una forma continuada ayuno intermitente.

En definitiva, ayunar para adelgazar y mejorar la salud no es una buena idea, sobre todo si lo que se pretende es aprender a comer correctamente para mantenernos sanos. También hay que tener en cuenta que lo que le va bien al vecino no es lo más aconsejable para mí y que seguir las pautas alimentarias de coachs, ifluencers y celebritys no es lo más apropiado. Por lo tanto, antes de iniciar cualquier dieta o pauta alimentaria lo más correcto es acudir a un buen profesional de la nutrición.

"Los suspiros se escuchan detrás de la esperanza, no dejes de suspirar"

Dra. Mª Teresa Lluch Armell

domingo, 18 de octubre de 2020

No solo el azúcar mata

No solo el azúcar mata

 

Si no teníamos bastante con la espada de Damocles del Covid 19 y la preocupación constante que está provocando, ahora nos lanzan una campaña desde el ministerio de Consumo con un slogan motivador: “El azúcar mata”, imagino que es por animar, sarcásticamente hablando claro, también mata el hecho de vivir. Y no es que yo esté a favor del exceso de consumo de azúcar, lo que estoy es en contra de la forma en la que se ha lanzado la campaña, esto no educa en hábitos alimentarios más correctos y saludables, más bien asusta a los de por sí ya temerosos, y ánima a los que les importa bien poco su salud. El azúcar no mata, es el exceso de consumo de azúcar libre(¿Qué azúcar comemos?) el que provoca aumento en la aparición de enfermedades como diabetes tipo II, obesidad, riesgo cardiovascular y algunos tipos de cánceres que acortan la vida.

Pero donde hay que actuar verdaderamente es a nivel de la industria alimentaria y establecer unos topes en la cantidad de azúcar que se añade en los alimentos procesados y ultra procesados (bollería industrial, pizzas, embutidos…). Aunque parece ser que algo se está haciendo en este sentido (reducir la concentración de azúcares añadidos de forma paulatina) por parte desde Sanidad y el Aecosan, esperemos que está disminución de azúcares añadidos(Menos azúcares pero también menos edulcorantes) no sean a costa de sustituirlos por edulcorantes, que a saber que problemas posteriores acarreará.

El umbral de sabor dulce cada vez está más alto debido al exceso y abuso del azúcar en la formulación de alimentos tanto dulces como salados, es decir que el paladar se va habituando y para encontrar el dulzor adecuado necesitamos cantidades más elevadas de azúcares añadidos como ocurre con la sal, llega a ser adictivo. Luego lanzar mensajes de este tipo, tan alarmantes y angustiosos, haciendo recaer toda la responsabilidad en el ciudadano de a pie no es la mejor forma de actuar, al fin y acabo son alimentos que se encuentran en el mercado, y se supone, por tanto, supervisados por las autoridades sanitarias que son las que consecuentemente tienen más conocimiento del tema, mucho más que la población en general. Si matan es responsabilidad de esas autoridades de eliminarlos de la circulación y no lanzar mensajes subliminales.

Sin embargo, es curioso como en establecimientos fast food como el Foster´s Hollywood, si tomas bebidas azucaradas, solo pagas la primera y todas las demás que consumas te las regalan, algo que no sucede con el agua, y digo yo que, ya que van a subir el IVA de estas bebidas, podían de paso bajarlo del agua y favorecer el consumo de la misma.

En definitiva: si bien es necesario concienciar a la población de los efectos negativos que tiene el exceso de consumo de azúcares libres, así como promover mejores hábitos nutricionales a través de la educación y promoción de la salud, no es aconsejable hacerlo con mensajes catastrofistas y que al fin y acabo no son ciertos al menos de una forma directa causa efecto. Esto lo único que provoca es confusión, y que al final no se tomen en serio las recomendaciones que sí son importantes tener en cuenta, provocando un efecto rebote y de desensibilización del problema.

"Se acerca el invierno y mi oso interno
añora hibernar contigo"
Dra. Mª Teresa Lluch Armell

domingo, 16 de agosto de 2020

Cómo abordar los trastornos funcionales digestivos

 Cómo abordar los trastornos funcionales digestivos

Se entiende por trastornos funcionales digestivos (TFD)  aquellos que afectan, como su nombre indica, al funcionamiento del aparato digestivo. Dentro de este tipo de trastornos los más habituales son: El síndrome de colon irritable (SII) y la dispepsia funcional. Estos cursan con los siguientes síntomas:

En el caso de colon irritable: Vientre hinchado, dolor y/ o pinchazos abdominales, diarrea, estreñimiento, gases y meteorismo.

En la dispepsia funcional: dolor epigástrico, pesadez después de las comidas, eructos, saciedad precoz, distensión abdominal, ardor, reflujo, nauseas.

Por otro lado, como consecuencia de estos trastornos se puede desarrollar también, derivado de una mala nutrición asociada a estas patologías: Anemias ferropénicas o megaloblásticas, torpeza o confusión, cansancio o debilidad, dolor muscular y articular, dolor de cabeza, fatiga crónica, pérdida de peso con desnutrición, depresión, ansiedad, miedo a salir, disminución del rendimiento laboral, daños orgánicos (permeabilidad intestinal).

¿Qué podemos hacer ante estos trastornos?

La mejor forma de abordarlos es de forma interdisciplinar, con la intervención del gastroenterólogo (que determine la posible causa que los provoca y/o descartar patologías subyacentes), un nutricionista que nos proporciones unas buenas pautas nutricionales y un psicólogo.  

Las causas que están relacionadas con los TFD son: Disbiosis (desequilibrio en la microbiota), Sibo, intestino permeable, mala absorción de la fructosa o intolerancia a la fructosa, mala absorción a la lactosa o intolerancia la lactosa, enfermedad inflamatoria intestinal (EII) ejem. Colitis ulcerosa, Chron, intolerancia al gluten no celiaquía, DAO. Será el especialista de digestivo quien determinará que patología (incluyendo las mencionadas), si la hubiere, hay detrás de los síntomas gastrointestinales. Una vez diagnosticado se realiza una intervención nutricional-dietética y psicológica.

¿Qué pautas nutricionales y dietas son las más adecuadas en estos casos?

Las dietas tienen que ser personalizadas, no estrictas y no se deben mantener durante mucho tiempo, ya que se suelen reducir bastantes alimentos y con ello nutrientes. Lo que puede dar lugar a carencias nutricionales y promover hábitos de alimentación poco adecuados.

Una de las dietas más utilizadas es la denominada dieta FODMAP: que se basa en la disminución de hidratos de carbono de cadena corta fermentables, como su nombre indica en inglés (Fermentable, oligosacchárides, disacchárides, monosaccharides and polioles). Que haría referencia en castellano a: polisacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables. Se considera en esta dieta la disminución de estos hidratos de carbono porque se ha visto que hay personas que no los digieren bien y al llegar al intestino la microbiota intestinal (bacterias del intestino) son fermentados, provocando síntomas como: hinchazón, gases, estreñimiento, dolor abdominal, diarrea entre otros.

Pero como he comentado anteriormente este tipo de dieta es muy restrictiva y solo es útil en momentos de rescate y puntuales, para posteriormente ir introduciendo muchos de los alimentos eliminados e ir corrigiendo la disbiosis (equilibrar la microbiota).  Hasta conseguir establecer una dieta equilibrada y saludable en la que se tendrán en cuenta las siguientes pautas nutricionales:

Repartir las comidas en 6/7 comidas al día, lo que permite realizar digestiones sencillas.

Masticar bien y comer despacio.

Es recomendable no ingerir agua ni líquidos durante las comidas.

Las cocciones de los alimentos mejor que sean prolongadas.

El abordaje psicológico en estos trastornos digestivos es muy importante, dado que tienen una base psicosomática considerable sobre todo en el caso  del colón irritable y la dispepsia.


En definitiva: Los trastornos funcionales digestivos, entre los que se encuentran el síndrome de colon irritable y la dispepsia, afectan muy negativamente al desarrollo de una vida normal en las personas que los padecen. Es muy importante que se aborde bien este tipo de patologías y esto debe de incluir un buen diagnóstico y una intervención tanto nutricional como psicológica.

"La vida es ese río que nos arrolla cada día"

Dra. Mª Teresa Lluch Armell

martes, 24 de marzo de 2020

Cómo mejorar nuestra inmunidad estando confinados




Esta pesadilla que nos está asolando provocada por el enemigo invisible: llamado covid 19, ha cambiado de un plumazo todas nuestras rutinas y nuestra vida en general. Cómo enfrentarnos ante esta nueva situación, nos genera una gran incertidumbre y un estado de alerta continuado, algo que no favorece para nada, nuestro sistema inmunológico. Por un lado está el virus y por otro el confinamiento, con todo lo que ello conlleva para nuestra salud. A continuación os proporciono recomendaciones nutricionales y psicológicas para al menos, conservar nuestras defensas altas. Ahora más que nunca hay que llevar una vida sana, que incluye: Una alimentación equilibrada aumentando el consumo de frutas, verduras  y hortalizas en un mínimo de cinco raciones al día. Mantenerse hidratado y hacer el ejercicio que se pueda dentro de las circunstancias especiales en las que nos encontramos y sobre todo  mantener dentro de lo posible  una buena salud mental

Los alimentos que favorecen nuestras defensas son:

Alimentos ricos en vitamina C como: los cítricos (naranja, mandarina, pomelo, limón), el kiwi, las fresas, frutos rojos, el pimiento, la col, espinacas, brócoli y el tomate.

Alimentos ricos en vitamina B y E como: Los frutos secos, los cereales integrales, verduras, frutas, legumbres, aceite de oliva.

Alimentos ricos en vitamina D como: Lácteos, champiñones,  setas, germen de trigo y huevos.

Alimentos ricos en Zinc y hierro como: Pescados (salmón, atún, sardinas), legumbres, huevos, moluscos (tellinas, almejas, mejillones), cereales integrales, levadura de cerveza.

Ajo y cebolla. Estos dos alimentos además de mejorar nuestra inmunidad tienen propiedades antibióticas y mucolíticas, lo que ayuda a combatir las enfermedades respiratorias y calmar la tos.

Alimentos probióticos como: Yogurt, encurtidos, Kéfir, miso, entre otros.
La miel presenta unas sustancias denominadas inhibidinas que tienen capacidad bactericidas y 
antisépticas que alivian la tos y la irritación de garganta.

La cúrcuma y jengibre son buenos condimentos que favorecen nuestras defensas.


Además de aumentar el consumo de estos alimentos hay que tratar de no atiborrarnos de precocinados, ni de dulces, ni bebidas alcohólicas. Es un buen momento para desarrollar nuestro arte culinario y recurrir a los platos de cuchara con verduras, legumbres, arroz etc.

Las plantas medicinales que mejoraran nuestro sistema inmunológico son: la equinácea , uña de gato y el propóleo.

Desde el punto de vista psicológico, hay que tener en cuenta que un estrés continuado con altos niveles de ansiedad da lugar a una disminución de nuestras defensas, y justamente ahora con la amenaza del coronavirus y el confinamiento no lo tenemos fácil. Por ello es adecuado tratar de generar el mayor número de momentos agradables, recurriendo a la imaginación: ver películas cómicas, leer, una ducha o baño relajante, yoga, meditación entre otras actividades que nos pueden ayudar. Si estamos muy desesperados unos cuantos cojines a los que poder dar unos cuantos puñetazos puede desahogar y ejercitar la respiración. Con ello conseguiremos subir nuestros niveles de endorfinas.




En definitiva
tratar de llevar una vida saludable lo mejor que se pueda, y no nos olvidemos de aprovechar los rayos de sol que puedan entrar en nuestras casas. 
"Al final la sonrisa volverá de nuevo a nuestras vidas. Ánimo"




Dra. Mª Teresa Lluch Armell





martes, 10 de septiembre de 2019

¿Qué azúcares comemos?



¿Qué azúcares comemos?
Si el problema hace unos años eran las grasas ahora va de azúcares. Cuando ya sabemos qué tipo de grasas comemos porque en el etiquetado ya se especifica si las grasas vegetales son de palma o de coco, etc. Lo que no sabemos es que azúcares son esos que pone en la etiqueta como: Hidratos de carbono: de los cuales azúcares… pero  no especifica de que tipo son, ni si son añadidos o intrínsecos del alimento. Así que seguimos con las ambigüedades de las etiquetas nutricionales. Además de liar cada vez más el concepto azúcares, al utilizarlo para referirse a los hidratos de carbono (carbohidratos).
Para aclarar un poco los términos y la confusión que se ha montado con tanta divulgación liosa. Os lo explico de forma sencilla:

Lo que se nombra de forma incorrecta como azúcares, desde el punto de vista dietético hace referencia  a los carbohidratos o hidratos de carbono, y su nombre químico es glúcidos. Estos a su vez se dividen en simples o de absorción rápida (son los que el organismo asimila más fácilmente y  aumentan de forma más rápida el nivel de glucosa en sangre) como son: la fructosa, glucosa, sacarosa (esta es la que se conoce habitualmente como azúcar) etc. Y complejos o de absorción lenta (son los que se asimilan más lentamente) como: El almidón y el glucógeno.

Otro factor a tener en cuenta en la asimilación de los hidratos de carbono es la fibra  que la ralentiza, por eso  es mejor el consumo de alimentos integrales y de frutas enteras en vez de en zumo.
En los últimos años se ha puesto muy de moda el índice glucémico de los alimentos, que es un parámetro que mide la velocidad y la cantidad  de los carbohidratos de un alimento que llegan a la sangre incrementando la glucosa. De este tema ya os explico mejor en otro post.

A parte de estos términos y debido a la inclusión cada vez mayor de carbohidratos simples por parte de la industria alimentaria a los alimentos. La OMS incorporó otros términos como son: azúcares libres para referirse a los monosacáridos y los disacáridos añadidos a los alimentos por los fabricantes, los cocineros o los consumidores, así como los azúcares presentes de forma natural en la miel, los jarabes, los jugos de fruta y los concentrados de jugo de fruta. Y azúcares intrínsecos que serían los que forman parte del propio alimento. E  hizo las recomendaciones de que estos no deben de aportar  más de un 10%  de la ingesta kilocalórica diaria.
Teniendo en cuenta la clasificación de la OMS ¿Qué ocurre, con lo que pone en la etiqueta bajo el término de los cuales azúcares?, que no especifica si son añadidos (habitualmente se añade sacarosa) o si son los habituales del propio alimento y aparte de ello no especifican que tipo de hidrato de carbono se trata.  Esta ambigüedad en las etiquetas implica que no sepamos la cantidad de azúcares libres que consumimos. Además nos confunden cuando ponen sin azúcares añadidos, que en realidad son azucares libres, y sí que se lo añaden como siropes o jaleas.


En definitiva: sería conveniente que se actualizara la normativa de las etiquetas nutricionales y se diera más información con respecto al contenido de los distintos tipos de hidratos de carbono (azúcares) y si tratara de consensuar los diversos términos que se utilizan para mencionar lo mismo y no se siguiera cada vez liando más este tema y confundiendo a los consumidores.

"Al atardecer los sueños cobran vida"
Dra. Mª Teresa Lluch Armell

jueves, 11 de abril de 2019

¿Qué son? Y ¿cómo podemos mantener a raya los triglicéridos?


¿Qué son? Y ¿cómo podemos mantener a raya los triglicéridos?

Aunque habitualmente lo que más nos preocupa es tener el colesterol alto  y/o  hipertensión (tensión elevada), por su relación directa con el riesgo cardiovascular. No debemos bajar la guardia cuando en un análisis de sangre nos  detectan un aumento de los triglicéridos (hipertrigliceridemia), ya que esto también es indicativo de riesgo cardiovascular.

¿Qué son los triglicéridos?

Los triglicéridos son un tipo de grasa que  constituye principalmente el tejido adiposo de  nuestro organismo (grasa corporal). Estos se utilizan como almacén de energía, es decir todas las kilocalorías que ingerimos y no necesitamos, el organismo las transforma en triglicéridos que se almacenan en las células grasas (adipocitos).
La diferencia entre los triglicéridos y el colesterol es que  este último se utiliza para producir células y hormonas, mientras  que los triglicéridos como he comentado son un almacén de energía.

¿Cómo afecta a nuestro organismo el tener los triglicéridos elevados?

El nivel de triglicéridos que se considera normal en sangre no debe sobrepasar los 150mg/dl (miligramos de triglicéridos por decilitro de sangre).
Si los niveles están entre 200 y 499mg/dl implica riesgo cardiovascular.
Y para niveles superiores a 500mg/dl, lo que estaríamos en niveles muy altos, podría causar una pancreatitis aguda.
En general el tener los triglicéridos altos puede dar lugar a un endurecimiento y/o engrosamiento de las paredes de las arterias, lo que conlleva a un aumento de sufrir accidentes cerebrovasculares, infartos de miocardio y cardiopatías. Y en los casos más extremos inflamación del páncreas.

¿Qué factores contribuyen al aumento de los triglicéridos?

-El sobrepeso y obesidad
-La herencia genética
-Fumar y beber alcohol
-Realizar poca actividad física y/o sedentarismo
-Enfermedades como la diabetes,  síndrome metabólico, el hipotiroidismo enfermedades renales y hepáticas.
-Ciertos medicamentos como son: los anticonceptivos, los esteroides, los diuréticos, los betabloqueantes, algunos inmunosupresores y algunos medicamentos para el VIH.
Las grasas trans(grasas parcialmente hidrogenadas) que se encuentran en muchos ultraprocesados, también aumentan los triglicéridos.

¿Cómo podemos bajar y mantener a raya los triglicéridos?

Para ello hay que cambiar hábitos de alimentación y estilo de vida, así hay que tener en cuenta las siguientes recomendaciones:
-Evitar el consumo de azúcares simples  y  carbohidratos refinados y alimentos que los contengan como dulces, bebidas azucaradas, bollería, precocinados y ultraprocesados, pastas hechas con harina refinada etc.
-Evitar el consumo de grasas saturadas y trans y sustituirlas por grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas así como alimentos ricos en ácidos grasos omega tres. Esto se consigue disminuyendo el consumo de carnes grasas y rojas, mantequillas, embutidos, quesos curados etc y sustituirlo por el consumo de pescado azul y aceites saludables como el aceite extravirgen de oliva. También hay que evitar o disminuir el consumo de grasas trans, que se encuentran principalmente en bollería industrial, en precocinados y ultraprocesados. Leer bien las etiquetas para descartar.
-Por otro lado si hay sobrepeso e hipertrigliciremia, hay que reducir el consumo de kilocalorías, ya que todas aquellas que tomamos en exceso y no quemamos se transforman en triglicéridos. Por tanto es importante bajar de peso.
-Evitar o limitar el consumo de alcohol. Dado que el alcohol es alto en kilocalorías y azúcares, tiene un efecto particularmente fuerte sobre el aumento de los triglicéridos.
-Hay que hacer ejercicio de forma regular, andar más,  al menos tres días a la semana un mínimo de una hora, subir y bajar escaleras e incluir ejercicios de fuerza.

Tratamiento farmacológico

Cuando los cambios en hábitos alimentarios y de salud, no son suficientes para disminuir los triglicéridos, el facultativo puede que opte por alguno de las siguientes opciones o combinadas:
-Estatinas como pueden ser la atorvastatina cálcica(Lipitor) y la rosuvastatina(Crestor). Estos medicamentos también se utilizan para la hipercoleterolemia.
-Fibratos como pueden ser el fenofibrato(TriCor, Fenoglide entre otros), estos no están aconsejados en caso de enfermedad renal o hepática grave.
-Niacina (Vitamina B3) Esta puede reducir tanto los triglicéridos como el colesterol, si se toma como suplemento se tiene que hacer bajo prescripción facultativa porque puede interactuar con otros medicamentos y/o alimentos y causar efectos secundarios indeseados.
Los alimentos ricos en B3 son: Cacahutes, nueces, Atún y bonito, pollo, salmón entre otros.

En definitiva cambiar los hábitos alimentarios y de salud por otros más adecuados nos permitirán reducir esos triglicéridos que ponen en riesgo seriamente nuestro bienestar y salud cardiovascular.




"A veces aunque no lo creamos, aparece el arco iris"

Dra. Mª Teresa Lluch Armell