martes, 24 de marzo de 2020

Cómo mejorar nuestra inmunidad estando confinados




Esta pesadilla que nos está asolando provocada por el enemigo invisible: llamado covid 19, ha cambiado de un plumazo todas nuestras rutinas y nuestra vida en general. Cómo enfrentarnos ante esta nueva situación, nos genera una gran incertidumbre y un estado de alerta continuado, algo que no favorece para nada, nuestro sistema inmunológico. Por un lado está el virus y por otro el confinamiento, con todo lo que ello conlleva para nuestra salud. A continuación os proporciono recomendaciones nutricionales y psicológicas para al menos, conservar nuestras defensas altas. Ahora más que nunca hay que llevar una vida sana, que incluye: Una alimentación equilibrada aumentando el consumo de frutas, verduras  y hortalizas en un mínimo de cinco raciones al día. Mantenerse hidratado y hacer el ejercicio que se pueda dentro de las circunstancias especiales en las que nos encontramos y sobre todo  mantener dentro de lo posible  una buena salud mental

Los alimentos que favorecen nuestras defensas son:

Alimentos ricos en vitamina C como: los cítricos (naranja, mandarina, pomelo, limón), el kiwi, las fresas, frutos rojos, el pimiento, la col, espinacas, brócoli y el tomate.

Alimentos ricos en vitamina B y E como: Los frutos secos, los cereales integrales, verduras, frutas, legumbres, aceite de oliva.

Alimentos ricos en vitamina D como: Lácteos, champiñones,  setas, germen de trigo y huevos.

Alimentos ricos en Zinc y hierro como: Pescados (salmón, atún, sardinas), legumbres, huevos, moluscos (tellinas, almejas, mejillones), cereales integrales, levadura de cerveza.

Ajo y cebolla. Estos dos alimentos además de mejorar nuestra inmunidad tienen propiedades antibióticas y mucolíticas, lo que ayuda a combatir las enfermedades respiratorias y calmar la tos.

Alimentos probióticos como: Yogurt, encurtidos, Kéfir, miso, entre otros.
La miel presenta unas sustancias denominadas inhibidinas que tienen capacidad bactericidas y 
antisépticas que alivian la tos y la irritación de garganta.

La cúrcuma y jengibre son buenos condimentos que favorecen nuestras defensas.


Además de aumentar el consumo de estos alimentos hay que tratar de no atiborrarnos de precocinados, ni de dulces, ni bebidas alcohólicas. Es un buen momento para desarrollar nuestro arte culinario y recurrir a los platos de cuchara con verduras, legumbres, arroz etc.

Las plantas medicinales que mejoraran nuestro sistema inmunológico son: la equinácea , uña de gato y el propóleo.

Desde el punto de vista psicológico, hay que tener en cuenta que un estrés continuado con altos niveles de ansiedad da lugar a una disminución de nuestras defensas, y justamente ahora con la amenaza del coronavirus y el confinamiento no lo tenemos fácil. Por ello es adecuado tratar de generar el mayor número de momentos agradables, recurriendo a la imaginación: ver películas cómicas, leer, una ducha o baño relajante, yoga, meditación entre otras actividades que nos pueden ayudar. Si estamos muy desesperados unos cuantos cojines a los que poder dar unos cuantos puñetazos puede desahogar y ejercitar la respiración. Con ello conseguiremos subir nuestros niveles de endorfinas.




En definitiva
tratar de llevar una vida saludable lo mejor que se pueda, y no nos olvidemos de aprovechar los rayos de sol que puedan entrar en nuestras casas. 
"Al final la sonrisa volverá de nuevo a nuestras vidas. Ánimo"




Dra. Mª Teresa Lluch Armell





martes, 10 de septiembre de 2019

¿Qué azúcares comemos?



¿Qué azúcares comemos?
Si el problema hace unos años eran las grasas ahora va de azúcares. Cuando ya sabemos qué tipo de grasas comemos porque en el etiquetado ya se especifica si las grasas vegetales son de palma o de coco, etc. Lo que no sabemos es que azúcares son esos que pone en la etiqueta como: Hidratos de carbono: de los cuales azúcares… pero  no especifica de que tipo son, ni si son añadidos o intrínsecos del alimento. Así que seguimos con las ambigüedades de las etiquetas nutricionales. Además de liar cada vez más el concepto azúcares, al utilizarlo para referirse a los hidratos de carbono (carbohidratos).
Para aclarar un poco los términos y la confusión que se ha montado con tanta divulgación liosa. Os lo explico de forma sencilla:

Lo que se nombra de forma incorrecta como azúcares, desde el punto de vista dietético hace referencia  a los carbohidratos o hidratos de carbono, y su nombre químico es glúcidos. Estos a su vez se dividen en simples o de absorción rápida (son los que el organismo asimila más fácilmente y  aumentan de forma más rápida el nivel de glucosa en sangre) como son: la fructosa, glucosa, sacarosa (esta es la que se conoce habitualmente como azúcar) etc. Y complejos o de absorción lenta (son los que se asimilan más lentamente) como: El almidón y el glucógeno.

Otro factor a tener en cuenta en la asimilación de los hidratos de carbono es la fibra  que la ralentiza, por eso  es mejor el consumo de alimentos integrales y de frutas enteras en vez de en zumo.
En los últimos años se ha puesto muy de moda el índice glucémico de los alimentos, que es un parámetro que mide la velocidad y la cantidad  de los carbohidratos de un alimento que llegan a la sangre incrementando la glucosa. De este tema ya os explico mejor en otro post.

A parte de estos términos y debido a la inclusión cada vez mayor de carbohidratos simples por parte de la industria alimentaria a los alimentos. La OMS incorporó otros términos como son: azúcares libres para referirse a los monosacáridos y los disacáridos añadidos a los alimentos por los fabricantes, los cocineros o los consumidores, así como los azúcares presentes de forma natural en la miel, los jarabes, los jugos de fruta y los concentrados de jugo de fruta. Y azúcares intrínsecos que serían los que forman parte del propio alimento. E  hizo las recomendaciones de que estos no deben de aportar  más de un 10%  de la ingesta kilocalórica diaria.
Teniendo en cuenta la clasificación de la OMS ¿Qué ocurre, con lo que pone en la etiqueta bajo el término de los cuales azúcares?, que no especifica si son añadidos (habitualmente se añade sacarosa) o si son los habituales del propio alimento y aparte de ello no especifican que tipo de hidrato de carbono se trata.  Esta ambigüedad en las etiquetas implica que no sepamos la cantidad de azúcares libres que consumimos. Además nos confunden cuando ponen sin azúcares añadidos, que en realidad son azucares libres, y sí que se lo añaden como siropes o jaleas.


En definitiva: sería conveniente que se actualizara la normativa de las etiquetas nutricionales y se diera más información con respecto al contenido de los distintos tipos de hidratos de carbono (azúcares) y si tratara de consensuar los diversos términos que se utilizan para mencionar lo mismo y no se siguiera cada vez liando más este tema y confundiendo a los consumidores.

"Al atardecer los sueños cobran vida"
Dra. Mª Teresa Lluch Armell

jueves, 11 de abril de 2019

¿Qué son? Y ¿cómo podemos mantener a raya los triglicéridos?


¿Qué son? Y ¿cómo podemos mantener a raya los triglicéridos?

Aunque habitualmente lo que más nos preocupa es tener el colesterol alto  y/o  hipertensión (tensión elevada), por su relación directa con el riesgo cardiovascular. No debemos bajar la guardia cuando en un análisis de sangre nos  detectan un aumento de los triglicéridos (hipertrigliceridemia), ya que esto también es indicativo de riesgo cardiovascular.

¿Qué son los triglicéridos?

Los triglicéridos son un tipo de grasa que  constituye principalmente el tejido adiposo de  nuestro organismo (grasa corporal). Estos se utilizan como almacén de energía, es decir todas las kilocalorías que ingerimos y no necesitamos, el organismo las transforma en triglicéridos que se almacenan en las células grasas (adipocitos).
La diferencia entre los triglicéridos y el colesterol es que  este último se utiliza para producir células y hormonas, mientras  que los triglicéridos como he comentado son un almacén de energía.

¿Cómo afecta a nuestro organismo el tener los triglicéridos elevados?

El nivel de triglicéridos que se considera normal en sangre no debe sobrepasar los 150mg/dl (miligramos de triglicéridos por decilitro de sangre).
Si los niveles están entre 200 y 499mg/dl implica riesgo cardiovascular.
Y para niveles superiores a 500mg/dl, lo que estaríamos en niveles muy altos, podría causar una pancreatitis aguda.
En general el tener los triglicéridos altos puede dar lugar a un endurecimiento y/o engrosamiento de las paredes de las arterias, lo que conlleva a un aumento de sufrir accidentes cerebrovasculares, infartos de miocardio y cardiopatías. Y en los casos más extremos inflamación del páncreas.

¿Qué factores contribuyen al aumento de los triglicéridos?

-El sobrepeso y obesidad
-La herencia genética
-Fumar y beber alcohol
-Realizar poca actividad física y/o sedentarismo
-Enfermedades como la diabetes,  síndrome metabólico, el hipotiroidismo enfermedades renales y hepáticas.
-Ciertos medicamentos como son: los anticonceptivos, los esteroides, los diuréticos, los betabloqueantes, algunos inmunosupresores y algunos medicamentos para el VIH.
Las grasas trans(grasas parcialmente hidrogenadas) que se encuentran en muchos ultraprocesados, también aumentan los triglicéridos.

¿Cómo podemos bajar y mantener a raya los triglicéridos?

Para ello hay que cambiar hábitos de alimentación y estilo de vida, así hay que tener en cuenta las siguientes recomendaciones:
-Evitar el consumo de azúcares simples  y  carbohidratos refinados y alimentos que los contengan como dulces, bebidas azucaradas, bollería, precocinados y ultraprocesados, pastas hechas con harina refinada etc.
-Evitar el consumo de grasas saturadas y trans y sustituirlas por grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas así como alimentos ricos en ácidos grasos omega tres. Esto se consigue disminuyendo el consumo de carnes grasas y rojas, mantequillas, embutidos, quesos curados etc y sustituirlo por el consumo de pescado azul y aceites saludables como el aceite extravirgen de oliva. También hay que evitar o disminuir el consumo de grasas trans, que se encuentran principalmente en bollería industrial, en precocinados y ultraprocesados. Leer bien las etiquetas para descartar.
-Por otro lado si hay sobrepeso e hipertrigliciremia, hay que reducir el consumo de kilocalorías, ya que todas aquellas que tomamos en exceso y no quemamos se transforman en triglicéridos. Por tanto es importante bajar de peso.
-Evitar o limitar el consumo de alcohol. Dado que el alcohol es alto en kilocalorías y azúcares, tiene un efecto particularmente fuerte sobre el aumento de los triglicéridos.
-Hay que hacer ejercicio de forma regular, andar más,  al menos tres días a la semana un mínimo de una hora, subir y bajar escaleras e incluir ejercicios de fuerza.

Tratamiento farmacológico

Cuando los cambios en hábitos alimentarios y de salud, no son suficientes para disminuir los triglicéridos, el facultativo puede que opte por alguno de las siguientes opciones o combinadas:
-Estatinas como pueden ser la atorvastatina cálcica(Lipitor) y la rosuvastatina(Crestor). Estos medicamentos también se utilizan para la hipercoleterolemia.
-Fibratos como pueden ser el fenofibrato(TriCor, Fenoglide entre otros), estos no están aconsejados en caso de enfermedad renal o hepática grave.
-Niacina (Vitamina B3) Esta puede reducir tanto los triglicéridos como el colesterol, si se toma como suplemento se tiene que hacer bajo prescripción facultativa porque puede interactuar con otros medicamentos y/o alimentos y causar efectos secundarios indeseados.
Los alimentos ricos en B3 son: Cacahutes, nueces, Atún y bonito, pollo, salmón entre otros.

En definitiva cambiar los hábitos alimentarios y de salud por otros más adecuados nos permitirán reducir esos triglicéridos que ponen en riesgo seriamente nuestro bienestar y salud cardiovascular.




"A veces aunque no lo creamos, aparece el arco iris"

Dra. Mª Teresa Lluch Armell




lunes, 14 de enero de 2019

Tratamiento farmacológico del Colesterol. Parte III


Tratamiento farmacológico del Colesterol. Parte III
En este post sobre el colesterol quiero hablaros de su tratamiento farmacológico. A continuación os dejo los enlaces de los dos anteriores post y así tendréis una información completa de cómo abordar la hipercolesterolemia desde distintas perspectivas.
Puntualizar que el tratamiento farmacológico no sustituye ni es incompatible con la intervención nutricional, al contrario, primero que nada hay que seguir unos hábitos nutricionales y de vida saludables, si con ello no se consigue reducir la hipercolesterolemia y /o equilibrar las fracciones (HDL/LDL)  del colesterol, entonces se tienen que valorar:  los factores de riesgo personales, edad,  estado de salud, efectos secundarios del uso de la medicación  y una vez estudiado estos parámetros se recurriría o no a la medicación. Pero aunque ésta se esté tomando  hay que seguir con los hábitos saludables.

            Entre los  fármacos que se utilizan para el control del colesterol  se encuentran: Las estatinas, las resinas fijadoras de ácidos biliares,  los inhibidores de la absorción del colesterol y los medicamentos inyectables.
Me extenderé un poco en las más utilizadas, que son las estatinas, las cuales actúan inhibiendo la acción de un enzima(La 3-hidroxi-3metilglutaril coenzima A(HMG-CoA) reductasa) que interviene en la síntesis de colesterol  tanto a nivel hepático pero también en otros tejidos del organismo. De esta forma, al disminuir  la producción de colesterol, el hígado comienza a producir más receptores de LDL, y con ello se consigue reducir los niveles de este tipo de colesterol (LDL) en sangre. Es decir: Las estatinas  aparte de disminuir los niveles de colesterol  también ayudan a reabsorberlo de los depósitos que se forman en las paredes de las arterias, lo que puede llegar a mejorar la enfermedad de las arterias coronarias.

Las estatinas se pueden diferenciar en función de su potencia.  Así hay estatinas de baja potencia que se utilizan poco,como: lovastatina(Altoprev) y fluvastatina(Lescol); estatinas de media potencia, que reducen aproximadamente un 30-40% el colesterol LDL, entre las que se encuentran: simvastatina(Zocor), pitavastatina(Livalo) y pravastatina(Pracachol); y las de alta potencia, como atorvastatina(Lipitor) y, sobre todo, rosuvastatina(Crestor), la estatina de mayor potencia que puede reducir los niveles de colesterol LDL entre un 50 y 60%.     

Está potencia también se ajusta con la cantidad de principio activo que se tome. Aunque las estatinas se prescriben habitualmente cuando el colesterol esta alto y para prevenir riesgos cardiovasculares. Estás no están exentas de riesgos según diferentes estudios, por ello se deben de tomar siempre bajo prescripción médica, para valorar los beneficios con respecto a los riesgos

Entre los efectos secundarios que se relacionan con el consumo de estatinas se encuentran:

-Dolor y daño muscular:
El dolor muscular se puede presentar como inflamación, cansancio o debilidad en los músculos. El dolor puede ser una molestia leve o un dolor intenso que dificulte las actividades diarias. Las molestias desaparecen al poco de dejar de tomar la medicación o cambiar de estatina o a dosis más bajas.
En casos muy poco frecuentes, las estatinas pueden causar daño muscular que ponga en riesgo la vida, denominado «rabdomiólisis». La rabdomiólisis puede causar dolor muscular intenso, daño hepático, insuficiencia renal y muerte.
- Molestias digestivas:
Es habitual sufrir digestiones lentas, malestar abdominal, reflujo entre otros. Esto se debe a que las estatinas pueden aumentar los enzimas hepáticos Por ello, cuando se toman habitualmente, es recomendable hacer análisis de sangre periódicos para comprobar que las enzimas hepáticas (transaminasas) no se hayan alterado y haya inflamación hepática.
-Alteraciones neurológicas:
En algunos casos se puede tener confusión, olvidos y pérdida de memoria. Por suerte, estas alteraciones cognitivas desaparecen cuando se suspende el tratamiento. Si se presentan hay que consultarlo con el médico.También puede aparecer insomio, mareosvisión borrosaerupciones cutáneas cefaleas
-Aumento de la glucosa en sangre y riesgo de diabetes tipo II:
Es otra de las consecuencias que puede acarrear el tratamiento con estatinas, y sucede si se toman a largo plazo durante más de 4 años y en dosis elevadas.
-Riesgo de cataratas:
Más recientemente hay estudio como el  publicado en la revista JAMA Oftalmology que ha demostrado que las personas que toman estatinas tienen un 27% más riesgo de sufrir este problema ocular, que los que no las toman.

 Desde el punto de vista de la medicina alternativa se encuentran los siguientes productos denominados naturales que pueden ayudar a reducir los niveles de colesterol, siempre y cuando estén supervisados por un facultativo.
·         Beta-sitosterol (que se encuentra en suplementos orales y en algunas margarinas, como Promise Activ)
·         Plantago ovata (que se encuentra en la cáscara de la semilla y en productos como el Metamucil)
·         Sitostanol (que se encuentra en suplementos orales y en algunas margarinas, como Benecol)
·         Algunos productos de arroz de levadura roja contienen monacolina K, que es una sustancia químicamente idéntica a la lovastatina, un medicamento recetado. La FDA ha prohibido la venta de estos productos, dado que no hay forma de determinar la cantidad ni la calidad del ingrediente activo.
En definitiva para mantener el colesterol en unos límites saludables, no hay solo que confiar en los fármacos, hay que seguir unos hábitos de vida saludables: llevar una nutrición adecuada, no fumar, hacer ejercicio, disminuir o no tomar alcohol. Y en el caso de que sea necesario el tomar estatinas porque los hábitos saludables no son suficientes para mantener el colesterol en los valores normales; hay que seguir con los hábitos sanos, y no porque se toma la pastillita del colesterol comer en exceso y sin controlar el tipo de grasa que se toma y un exceso de azúcares añadidos.
"Miremos al cielo, en él encontramos la esperanza"
Dra. Mª Teresa Lluch Armell

domingo, 4 de noviembre de 2018

Sobrevivir a la menopausia

Sobrevivir a  la menopausia
¿Es la menopausia el fin del mundo?

Por desgracia la época de la menopausia viene cargada de muchos prejuicios y creencias negativas, que hace que un tiempo de cambio en la mujer se entienda como una tortura, pero esto no es así, sino que depende de la particularidad de cada mujer y bajo el prisma que se mire. En este post voy a tratar de desmitificar y explicar de forma sencilla que es como nos afecta la menopausia y cómo podemos afrontarla.

¿Qué se entiende por menopausia?

Para aclarar  un poco que es la menopausia, ésta se considera que es un proceso biológico natural en la vida de la mujer, en el que los ovarios disminuyen la producción de estrógenos hasta que los dejan de producir, así como parte de las hormonas reproductoras, tal es el caso de la progesterona. Debido a ello se deja de tener la menstruación. La edad habitual en la que se presenta la menopausia es  entre los 45 a 55 años,  siendo la edad más común sobre los 51. Para considerar que ya se está en el proceso de la menopausia, tiene que pasar un año sin tener la menstruación. Pero la ausencia de la misma, no siempre se produce por la edad, puede ser causada también  por problemas de salud y tratamientos para paliarlos.

¿Cuáles son los síntomas de la menopausia?

Los cambios y lo síntomas que acompañan a la menopausia pueden presentarse  varios años antes de  que esta se haya producido como tal. Ese periodo se conoce como perimenopausia que pueden durar desde unos pocos meses hasta diez años. Pero los síntomas varían según los casos al igual que en la intensidad de los mismos.
Los síntomas que se dan más comúnmente son:

·       - Cambio en las menstruaciones: Más o menos duraderas, más o menos profusas, con más o menos tiempo entre los períodos
·       -  Calores y/o sudoración nocturna
·         -Dificultad para dormir
·        - Sequedad vaginal
·         -Disminución de la libido e impulso sexual
·         -Cambios de humor
·         -Dificultad para concentrarse
·         -Aumento de peso
·        - Menos cabello y más vello facial
·         -Se incluye también un aumento al riesgo de padecer enfermedades del corazón, osteoporosis o cáncer de pecho.


Estos síntomas  principalmente fisiológicos, se ven agravados por síntomas psicológicos que se acentúan entre otros aspectos: por falsas creencias culturales alrededor de la menopausia, creencias propias del patriarcado y la religión, los cuales trasmitían que la mujer al dejar de ser fértil ya no era útil, mientras que el hombre si, ya que se podía seguir reproduciendo con mujeres más jóvenes, la perfecta excusa para sustituir a la mujer por otras de menor edad.  “Ella ya quedaba vieja”. Mientras la menopausia de la mujer es conocida  se ha ido escondiendo la andropausia que el hombre también sufre, lo que da lugar a disminución de la testosterona que se manifiesta aparte de con mucha menos fertilidad, en  la disminución en la cantidad y calidad de las erecciones y el deseo sexual. También se inicia un proceso de pérdida de calcio y consiguiente osteoporosis al igual que un aumento del riesgo cardiovascular. Es decir que no es solo la mujer la que envejece a lo que se refiere al tema reproductor y tampoco solo ella es la culpable de los desencuentros sexuales con sus parejas de edades semejantes o mayores.
Pero si todas estas historias que nos han contado las dejamos de lado dando paso a un transcurso natural del tiempo, la época de la menopausia se puede vivir como una época muy fructífera y de realización personal.

¿Cómo se pueden aliviar los síntomas tanto físicos como psíquicos de esta época evolutiva?

Principalmente hay que empezar viviéndolo como algo natural y no como un drama Shakesperiano. Hay que pensar que tal vez es el momento perfecto para cuidarse más y disfrutar de la vida. Para ello os enumero una serie de recomendaciones que os pueden ayudar:

·        - Hacer ejercicio de forma regular.
·        - Dejar de  fumar si es que se hacía antes.
·        - Mantener un peso saludable. En este punto haré un post más adelante, explicando como alimentarse en la menopausia. Pero es muy interesante en esta época dejarse asesorar por un profesional de la nutrición.
·         -Hacerse una revisión ginecológica para que el ginecólogo o ginecóloga valore la necesidad o no del uso de terapia hormonal o una suplementación con fitoestrógenos
·         -Practicar alguna técnica de relajación o realizar alguna otra actividad para aliviar el estrés.
·        - Realizar actividades lúdicas que sean de interés (Lectura, pintura, reuniones sociales, viajar etc.).
·         -Hacer actividades al aire libre como: Andar, senderismo, petanca, yoga etc.
·         -Es un buen momento para iniciar proyectos que anteriormente no se han podido realizar por la crianza.

Estas sugerencias son unas pocas de las muchas que podemos iniciar, si la situación nos sobrepasa anímicamente es bueno también acudir al psicólogo o psicóloga que nos acompañe en este cambio de etapa. Pero sobretodo pensar que la menopausia no es el fin sino el inicio de una época que según como la afrontemos puede ser muy placentera o todo lo contrario.




"Un buen camino lleva a un buen destino"

Dra. Mª Teresa Lluch Armell


domingo, 26 de agosto de 2018

El aceite de coco y otros despropósitos


El aceite de coco y otros despropósitos

 
Eran sobre los años sesenta cuando en la dieta habitual, se incluía el aceite de oliva  en los guisos y se condimentaban las ensaladas y platos crudos con él. Pero de repente la gran noticia promovida por la OMS: El aceite de oliva es” malísimo de la muerte”  porqué sube el colesterol y hay que consumir aceite de soja y/o semillas como el de girasol entre otros, así que la mayoría de la población española dejo de consumir su preciado y buenísimo aceite de oliva, además de elaboración autóctona por el consumo del aceite de soja, por supuesto mucho más barato y con precios muy competitivos. ¿Era un tema de salud o de base científica? No, de eso nada, era un tema de intereses económicos promovido por la administración Carter (USA), el llamado cacahuero que le interesaba comercializar sus excedentes de aceite de soja e introducir el del cacahuete.

 Posteriormente se fue viendo que esto era un despropósito y se volvió a ir incorporando en nuestra dieta el preciado aceite de oliva. Que por cierto se está empezando a cargar de nuevo contra él. Pero no solo ha ocurrido este tipo de intervenciones en este caso, sino que, así sucesivamente estamos presenciando beatificaciones y demonizaciones de los alimentos continuadamente.

Ahora le ha tocado al aceite de coco que de pasar a los alteres ha caído al pozo de los venenos, y que conste que no es para nada santo de mi devoción este aceite que a algunos les interesó meter a presión en el mercado, patrocinado por estrellas del cine como la Angelina Jolie. Y sin ninguna evidencia científica se le ha atribuido un montón de buenas propiedades entre las que destaca: que es cardiosaludable porque aumenta los niveles de HDL (coloquialmente llamado colesterol bueno) aunque se les olvida decir que también sube el LDL (colesterol malo) con lo cual nos quedamos como estábamos; vamos que sube el colesterol en general. También dicen que adelgaza, y válgame ¿Cómo puede adelgazar una grasa formada en un noventa por cien por ácidos grasos saturados? el doble que la mantequilla y la manteca de cerdo, vaya que mucho mejor tomar manteca de cerdo Ibérico de bellota, que esa, sí que va bien para disminuir el colesterol.

Pero ha tenido que ser, que desde Harvard  digan que es un veneno, y que no tiene ninguna de las propiedades beneficiosas para la salud que se le atribuyen, para que se ponga atención sobre el tema. Y es que cuando alguien de allí habla sobre temas de alimentación hay que dar por sentado que es: “palabrita del niño Jesús”, para nada sirven las investigaciones españolas o europeas. Porque vamos, hasta la fecha, no se han hecho investigaciones tan serias ni bien hechas como las que hacen ellos, como si detrás de ellos no hubiera también intereses económicos y solo los hubiera detrás de las que se hacen desde la industria alimentaria.

Y no solo eso,  también hay intereses económicos detrás de los estudios de la OMS. Y con ello no es que quiera defender a la industria alimentaria, pero tampoco a las investigaciones gubernamentales(sobre todo de las naciones ricas como USA) porque el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Así nos introdujeron en la imparable avalancha de fast food(comida rápida) responsable de la llamada epidemia de obesidad, pero ahora resulta que tiene la culpa la dieta Mediterránea.



En definitiva en el tema  de alimentación y nutrición estamos muy vendidos si hacemos caso de la amalgama de noticias y contradicciones que hay, y que siguen in crescendo y lo único que hacen es marear  a la población y crear modas alimentarias que resultan muy beneficiosas  para los intereses económicos de ciertos países e industrias alimentarias.

"Viajar entre nubes nos ayuda a cultivar la creatividad"

Dra. Mª Teresa Lluch Armell