lunes, 24 de noviembre de 2025

Historias de Betty la Romántica. Capítulo XIII. El valor de las pequeñas cosas.

 

Capítulo XIII

 

El valor de las pequeñas cosas.

Esto de ser una romántica es lo que tiene, que crees que lo que predomina en las relaciones humanas es el amor y la solidaridad, o mejor dicho es lo que desearía que fuera. Pero la realidad es muy diferente y es que la mayoría de las relaciones humanas se basan en transacciones comerciales. El poderoso don dinero cubre con un manto oscuro de codicia la humanidad. Ya no es anhelar algo místico, es solo poder creer en una mano amiga, en alguien de buena voluntad, pero eso se ve con cuentagotas. Hay veces que, aunque no sea interés económico es otro tipo de interés, de objetivos que el otro piensa que puede conseguir de ti. Bueno al final, nos quedaremos con aquella frase de:" haz bien y no mires a quien", eso sí con matices. Haz bien con quien te dé la gana hacerlo, eso sí, sin esperar nada, porque nada es lo mejor que se puede recibir.  Con suerte amor y cariño, pero en ocasiones también odio, envidia y resentimiento. Bueno daremos unas pinceladas de romanticismo para poder soportar lo insoportable de la realidad. Eso sí, siempre hay personas extraordinarias que te dan mucho a cambio de nada, aunque es muy difícil encontrarlas, cuando lo hagáis, no las dejéis escapar.

 

Os dejo mi XIII romance por aquellos que luchan por el valor de las pequeñas cosas: Niya la guerrera

NIYA LA GUERRERA

 

"Sé que no puedo expresar lo que siento, sería demasiado cruel para aquellos que confían y creen en mí. Debo de continuar la lucha, mi pueblo me necesita.

Niya reflexionaba sobre su vida, sobre lo que le había conducido a su situación actual. Sabía que detrás de todo lo que había ocurrido, dos conceptos eran los dominantes:"

El egocentrismo.

La lucha por el poder.

Cuando Niya llegó junto a su hija Liren a la cima del Cerro del Saber, el crepúsculo, el olor a tierra mojada y las hojas otoñales acariciando su piel, la trasladó a la primera vez que estuvo allí con su abuelo Romu.

—La vida se compone de disfrutar de las cosas sencillas, de los pequeños momentos —dijo Romu.

—¿Y qué son esas cosas abu?

—La sonrisa amiga, un abrazo, un café con quien te aprecia. Pequeños momentos de felicidad.

—Entonces, Abu, cuando juego "al pilla pilla" con mi hermano, ¿eso sería una de esas cosas sencillas?

—Sí, Niya, sí. Esas cosas que nos enriquecen el corazón y nos alegran el alma.

—Madre, ¿en qué piensas?, estás como ausente —preguntó Liren, invitando a Niya a sentarse en unas rocas y desde allí poder observar el valle.

—Recordaba como era el mundo antes, en este mismo lugar: repleto de abetos, el río fluía con sus aguas borbotadas que invitaban al silencio para escuchar su murmullo. Una naturaleza que ya no existe, una naturaleza asesinada por la codicia humana.

—Me hubiera gustado tanto conocerla, madre.

—La conocerás, la conocerás.

Niya se mostraba afligida, desgarrada por dentro ante la devastación. Ella y su hija, junto a otras personas desamparadas que fueron encontrando en su camino, habían conseguido sobrevivir al aniquilamiento mundial provocado por los poderosos y sus guerras. 

—Madre, y ahora, ¿qué vamos a hacer?

—Debemos continuar ese sendero hasta aquellas montañas blancas, que se divisan en el horizonte. Allí hay vida.

Niya, recuerda; la vida se basa en disfrutar de las cosas pequeñas, busca las montañas nevadas y que no te abandone la esperanza —aconsejó Romu, en el ocaso de su vida, sabía que pronto llegaría la devastación.

—Sí, Abu, ese será mi propósito.

Niya abatida miró al horizonte y vio su futuro en aquellas montañas blancas.

—Madre tenías razón. Hemos encontrado la vida en estas preciosas montañas, sentir la naturaleza en su estado puro, el canto de los colibrís, el aire limpio, las estrellas. — Liren sujetaba en brazos a su bebé Min —. ¿Sabes, Min?, la vida se compone de disfrutar de las cosas sencillas, de pequeños momentos de felicidad, como este que junto a ti acurrucado en mis brazos, miro todo lo que dejamos atrás: dolor, luchas, pérdidas, caos. Pero lo superamos, llegamos hasta esta nueva vida.

Niya miró con orgullo a Liren y a su nieto Min. Su mundo, su lucha había germinado en su descendencia; la devastación para ellos había quedado atrás.

—Abu, cuanto me gusta disfrutar de las cosas pequeñas, quédate siempre a mi lado.

—Siempre estaré a tu lado Niya y al lado de los que amas.

 En el Cerro del Saber Niya y Liren se abrazaron con fuerza para mitigar su dolor y emprendieron el arduo camino hacia las montañas blancas.

            — Niya, recuerda: la vida se basa en disfrutar de las cosas pequeñas,


Betty  Ryan 


 

miércoles, 24 de septiembre de 2025

Historias de Betty la Romántica. Capítulo XII. Sumidos en la ignorancia.

 


Capítulo XII

 

Sumidos en la Ignorancia.

¿Cómo ha ido el verano mis queridos amigos románticos? Espero hayáis podido desconectar de los males del mundo, algo que en la actualidad está resultando muy difícil, o al menos hayáis podido disfrutar de unos días de vacaciones, para retomar esos ánimos románticos que quedan destruidos con el dolor ajeno y propio. En fin, el inicio del curso no está nada fácil, pero siempre nos podemos reconfortar pensando en la naturaleza y en sus espectáculos de luz, agua, montañas, playas, lo que aún queda a salvo de nuestra destrucción. Y es que la ignorancia es muy mala, pero aún lo es más cuando se pone de moda, y parece ser que es el tiempo de los ignorantes o eso nos quieren hacer creer los dirigentes mundiales que no paran de lanzar absurdos, que colectivos muy bien constituidos van lanzando a través de las redes sociales para de alguna forma someter y manipular a la población. En fin, que en vez de estar en pleno siglo XXI, parece que estemos en el Medioevo. Pero eso sí, los románticos nunca nos rendimos y siempre reivindicaremos el derecho a ser libres, a pensar, a soñar, a amar, a no dejarnos manipular y a la intelectualidad. Antes, tampoco hace muchos años había mucha gente analfabeta y no le quedaba más remedio que creer lo que les contaban, no tenían recursos para acceder a la educación. En la actualidad, que al menos en el primer mundo ya no hay prácticamente analfabetismo, nos encontramos con que la moda es no leer, ningunear a la educación y la cultura, eso sí ticktokear y creerse todas las bolas negacionistas habidas y por haber. En fin, no se da valor a la cultura y al esfuerzo que costó que las personas humildes llegaran a tenerla.

 

En recuerdo a esas personas que lucharon por saber, aunque su condición humilde no se lo permitía, os dejo mi romance XII como microrrelato, titulado: El privilegio, presentado en el III congreso de Escrivivir.

 

El Privilegio

Corría el año 1936, mi vida no era fácil para ser un niño. Mis padres vivían asalariados en una heredad, eran muy pobres. Los días transcurrían trabajando la tierra y con los quehaceres de la casa, yo por suerte solo ayudaba, aunque el trabajo era duro. Lo que más me reconfortaba, y aún tiene un lugar privilegiado en mis recuerdos: Era ver al abuelo sentado ante la lumbre contando historias que nos transportaban a otros mundos, a lugares desconocidos para nosotros. Esas historias me hacían sentir que podía volar, ser algo más que lo que la realidad me ofrecía, por ello me propuse firmemente que algún día aprendería a leer, y descubrir por mí mismo esos relatos que mi abuelo decía se encontraban en los libros, a los que por desgracia no podíamos acceder, en aquel tiempo y lugar. Mi empeño fue tan grande que al final pude conseguir que el amo de la heredad me dejara estudiar con su hijo y así aprendí primero a leer y luego a escribir. Por el tiempo me emborraché de lecturas una tras otra, hasta que mis manos inquietas empezaron a escribir esas historias que de mi mente deseaban salir.

 

Betty Ryan

miércoles, 4 de junio de 2025

¿La vitamina D está de moda?


¿ La vitamina D está de moda?

En la actualidad estamos en el boom de los nutrientes milagrosos, lanzando al estrellato entre otros al magnesio, colágeno…, pero, sobre todo, la vitamina D ha alcanzado la medalla de oro en el pódium. Pero lo que tenemos que tener en cuenta, primero que nada, es que los nutrientes no son alimentos en sí, sino que forman parte de los alimentos, eso, por un lado, y por otro que la ingesta de los distintos nutrientes necesarios para nuestro organismo está en equilibrio, y si tomamos en exceso alguno de ellos puede repercutir sobre la biodisponibilidad, asimilación y funcionamiento de otro. Por ejemplo, un exceso en el consumo de magnesio puede reducir la absorción de hierro. Cuando hablo de exceso me refiero a sobrepasar las cantidades recomendadas de nutrientes para la población española, sin justificación médica.


 ¿Qué es la vitamina D?

La vitamina D es una vitamina liposoluble es decir que se absorbe en lípidos(grasas) y se presenta en dos formas principalmente: Vitamina D2(ergocalciferol) que se presenta en algunos alimentos vegetales y suplementos, y la Vitamina D3(colecalciferol) que se sintetiza en la piel bajo la exposición solar y también en alimentos de origen animal y algunos suplementos.

¿Qué funciones desempeña la vitamina D en el organismo?

Entre sus principales funciones está el contribuir en la absorción del calcio y fósforo, algo que es fundamental para mantener sanos los huesos y los dientes. Así como en la regulación del sistema inmunológico, ayudando a la prevención y defensa de infecciones, y también contribuye al funcionamiento del sistema nervioso y muscular. Estas serían las más conocidas, pero más recientemente se le atribuyen otras virtudes, aunque estás no las avalan suficientes estudios para confirmarlo, como son: Prevención de enfermedades crónicas tipo diabetes 2, ciertas enfermedades autoinmunes, algunos tipos de cánceres, trastornos del estado de ánimo como la depresión.

Esto ha hecho que, en redes, influencers y demás iluminados recomienden tomar altas dosis de vitamina D con el fin de estar supersaludables. Lo que no cuentan es que el consumo de vitamina D en exceso, por encima de las recomendaciones y sin una analítica previa que indique su deficiencia, es perjudicial. Y ¿por qué lo es?, porque en definitiva cualquier nutriente en exceso es malo, pero en el caso de la vitamina D que es la que nos ocupa aquí, se acumula en el tejido adiposo y en el hígado pudiendo ser tóxica, lo que llevaría a un cuadro de hipervitaminosis D que conlleva: hipercalcemia, es decir ,exceso de calcio en sangre y esto puede causar, náuseas, vómitos, debilidad muscular, dolor óseo y daño renal incluyendo cálculos renales. Estos serían los más leves, si la toxicidad es muy alta también puede causar problemas cardiovasculares, alteraciones del sistema inmune, insuficiencia renal, síntomas neurológicos, problemas óseos. Es decir que su exceso justo provoca lo contrario de sus beneficios.

Por lo tanto, aunque sí que es necesario tener los niveles de vitamina D adecuados, no hace falta tomarla en exceso y atiborrarse a suplementos, ni hay ninguna evidencia científica plausible que así lo diga, más que la mera especulación. Además, el tomar en exceso un nutriente impide la buena absorción de otros necesarios y rompe su equilibrio. Así el exceso de vitamina D interfiere con otros nutrientes como son el Magnesio, la vitamina K2, el fósforo y el Zinc.


En definitiva, si bien es verdad que los niveles de vitamina D en sangre han bajado en la población en general, la solución no es tomar suplemento sin control. Con una alimentación saludable, rica en nutrientes y en este caso alimentos que sean una buena fuente de vitamina D como son: los pescados azules, los huevos, lácteos, champiñones, setas germen de trigo. Y por supuesto tomar el sol unos quince minutos diarios en una zona de la espalda sin protector solar, en las horas de menos intensidad solar. Vitamina D sí, en exceso no.

 

La esperanza es esa luz que a veces se apaga.

Dra. Teresa Lluch Armell

sábado, 19 de abril de 2025

Historias de Betty la Romántica. Capítulo XI. La Dana y la reconstrucción.

 

Capítulo XI

 

La Dana y la reconstrucción.

¿Cómo estáis queridos amigos románticos? Os invito a reflexionar:

Desde el trágico suceso de la Dana, cierto sector solo habla de reconstrucción, palabra que resuena como un eco, palabra que quieren imponer como si fuera un dios todopoderoso que va a curar todo el mal ocurrido. Pero a mí me gustaría saber si se puede reconstruir el dolor de un corazón roto, el sufrimiento de un alma herida, la pérdida de seres que amas, la tragedia que queda grabada en la mente de las personas afectadas, la sensación de abandono y desconsuelo al no sentirte auxiliado, la impotencia de no haber podido salvar a personas que se ahogaban a tu lado, vidas rotas, sueños truncados. No sé si todo eso lo puede solucionar la tan recalcitrante reconstrucción, como un maná, como un sálvalo todo. Resulta grotesco y muy triste que se crean que solo con reconstruir, pero sin solucionar, ni asumir la negligencia, el trauma sufrido se vaya a sanar. Para una romántica es muy difícil ver como después de permitir la destrucción de tantas personas ahora se quieran excusar diciendo lo bien que lo van hacer y lo centrados que están en reconstruir, parece como si hasta les gustara jugar a destruir casitas y reconstruir, pero eso no es todo señores, no. Las personas necesitan sentirse arropadas, consoladas, saber que aparte de poder recuperar sus pérdidas materiales que no las humanas, al menos se piense en ellos, y en tratar que esto nunca más vuelva a pasar. Y sobre todo que los responsables dejen de hincharse la boca con la reconstrucción y asuman su negligencia y mal hacer.

 

Queridos amigos os dejo mi XI romance titulado:

 

Corazones rotos

En un día, en un momento,

el lodo cubrió los sueños,

las vidas amadas,

los atardeceres livianos.

En un momento una lengua de agua,

se llevó un adiós, un consuelo,

los besos al amanecer, las caricias,

los mamá te quiero.

En un día, en un momento,

sucumbió la alegría,

ante el aluvión inminente,

ante el abandono, ante la tragedia.

En un día, en un momento,

nada volvería a ser igual,

la tristeza, la penumbra, el dolor,

cubriría de fango los corazones rotos.

 

Betty Ryan

 

 

 

 

 

 

                

 



martes, 14 de enero de 2025

Historias de Betty la Romántica. Capítulo X. El mundo duele.

 

Capítulo X

 Hola Amigos.

El dolor del mundo.

¿Cómo estáis queridos amigos románticos?, ¿Cómo lleváis el dolor del mundo?, los conflictos bélicos siguen creciendo, parece que a los señores del poder no les importa nada los millones de personas que sufren por sus ganas de jugar a la guerra en tiempo real, parece que la humanidad no aprende que nunca se saca nada con ellas, excepto los que se enriquecen a su costa y aumentan su poder. Justamente esos son los que siguen manipulando la humanidad a su antojo, con sus mentiras, con sus falsas promesas, pero en fin parece ser que no aprendemos. Creo que solo los románticos tenemos esa capacidad de visión, y precisamente eso nos hace sufrir más. Señores del poder demasiado mayores, narcisistas y muy poco sabios, porque antes al menos en las tribus antiguas los ancianos eran los poseedores del saber y los que asesoraban bien al pueblo. Pero ahora no, ahora hay señores del poder ancianos que les gusta jugar a la guerra, total para lo que les queda de estar en el convento, prefieren llevarse media humanidad a su tumba. El mundo tiene mucho dolor provocado por los ególatras señores del poder, aunque no queramos saber, aunque para sobrevivir miremos hacia otro lado porque no podemos vivir con tanto dolor. Pero al menos amigos románticos si podemos expresarlo, y denunciar tanta crueldad.

 

Os dejo mi X romance titulado:

 

El mundo duele

El mundo duele,

duelen sus guerras,

duelen sus injusticias.

Y ese dolor nos envilece,

nos hace duros,

nos hace indiferentes.

El dolor solo tiene una cura:

el amor,

el amor complaciente,

el amor desinteresado,

un abrazo de amigo,

una mano que ayuda.

El mundo duele,

duele a los corazones sensibles,

a los idealistas,

a los soñadores.

Su crueldad,

sus desavenencias

su poca indulgencia.

El mundo duele,

duele al que lo ama,

duele al que lucha por un mañana.

El mundo duele y solo el amor puede curar esa llaga.

 

Betty Ryan


domingo, 20 de octubre de 2024

¿De verdad estamos tan inflamados?

 

¿DE VERDAD ESTAMOS TAN INFLAMADOS?

Parece ser que ahora está de moda decir que tenemos inflamación crónica, por el hecho de tener gases, de que se hinche el vientre, que te duela la cabeza, si engordas, estas cansado, te cuesta dormir, en fin, es que te has inflamado.  No se debe a que llevas un día de mil demonios a que has trabajado mil horas, a qué no llegas a fin de mes, o que tengas una patología que te lo cause, no a eso no se debe, se debe a que estás inflamado, por si no lo sabías.

Vaya, que vamos todos inflamados por el mundo y no nos habíamos enterado. Pero la solución te la dan algunos nutricionistas y coachs en sus libros y en sus dietas antiinflamatorias, y en suplementos nutricionales antiinflamatorios. Puro marketing y vende motos. Eso sí, lo que más se inflama es su bolsillo.

La verdad es que, si somos serios, esto hay que cogerlo con pinzas, porque la verdadera inflamación no es un juego, y hay que analizarla con rigor científico no sesgado. Detrás de la inflamación crónica suelen haber enfermedades importantes y que hay que tratar adecuadamente, aparte de llevar una alimentación saludable, hacer ejercicio y dormir bien.

Pero… ¿Qué es la inflamación crónica?, aquí os dejo una definición fácil de entender. Se considera que la inflamación crónica se debe a una respuesta del sistema inmunológico anormal, y en la que el proceso inflamatorio no acaba cuando debe, o que aparece cuando no hay una infección, una herida o una causa que la justifique.

Y otra pregunta importante que cabe hacerse es: ¿Qué causa esa inflamación crónica? Entre las principales causas conocidas están: Las infecciones que no desaparecen, por reacciones inmunitarias anormales a los tejidos normales o por estados como la obesidad.

¿Qué enfermedades cursan con inflamación crónica? 

Son muchas las enfermedades que pueden cursar con inflamación, pero entre las más importantes cabe destacar: La enfermedades autoinmunes, ciertas enfermedades metabólicas y endocrinas, enfermedades cardiovasculares, enfermedades respiratorias crónicas, enfermedades hepáticas crónicas, enfermedades neurodegenerativas, entre otras.

Pero lo que hay que tener en cuenta es que la inflamación es un síntoma no una enfermedad en sí, ni la causa de una enfermedad, y si lo es, es porque no se ha tratado o resulta imposible tratar la enfermedad o la causa o causas que provoca esa inflamación, entre otras muchas cosas porque posiblemente se desconoce. En fin, que gracias a este cambio en el orden de los factores se dicen muchas incongruencias, que claro venden bien. Otra cosa es procurar llevar un estilo de vida saludable que nos haga más resistentes a lo que provoca las enfermedades y por tanto a contraerlas y de esta forma disminuir la inflamación. Para entendernos es como si dijéramos que la fiebre es la causa de la gripe y los síntomas provocados por esta son consecuencia de la fiebre. La fiebre es un síntoma, la gripe la enfermedad, la causa un virus. Las cosas sacadas de tiesto y simplistas, aunque son populistas no favorecen nada a la salud de la población, que acaba emparanoiándose (que si estoy inflamado, que si tengo exceso de cortisol, que si tengo SIBO etc.). Hay que ser más serios en estos temas, y más aún cuando el mensaje viene por parte de profesionales de la salud, que ya tenemos bastante con los cantamañanas.

Cabria preguntarse llegado a este punto ¿Qué fue antes el huevo o la gallina?, el tema es que hay enfermedades que cursan con inflamación, pero no es esta la causa de las mismas, pero también una inflamación continuada no tratada puede dar lugar a enfermedades o al empeoramiento de las ya existentes.

En definitiva: La moda de las dietas inflamatorias y que con ello quedan resueltas todas las enfermedades habidas y por haber es una moda más y que puede llevar al ocultamiento de enfermedades importantes y que hay que abordar lo ante posible.


La felicidad está en los pequeños detalles

Dra. Mª Teresa LLuch Armell

miércoles, 19 de junio de 2024

Historias de Betty la Romántica. Capítulo IX. Cuando el corazón pierde los colores.

 Capítulo IX

Hola amigos.

 

Cuando el corazón pierde los colores.

A los románticos en muchas ocasiones su corazón pierde los colores y se vuelve gris y triste. ¿Y sabéis por qué?, por que somos muy sensibles, porque amamos la vida, porque en muchas ocasiones la vida te coge como si fueras un saco de boxeo y empieza a darte por todos los sitios. Entonces nos sentimos frágiles y desubicados, con lo fácil que tenemos ser felices los románticos, una llamada de ánimo, una sonrisa, una palabra dulce de esa gente que ahora llaman vitamina, sí esa gente que te da buena vibra y te alegra el día. Somos felices con las cosas sencillas de la vida (un amanecer, un café, una mano amiga...). Pero cuando las garrapatas empiezan a colgársete al cuello y quitarte la energía, con su envidia, su frustración, su soberbia, sus dramas fuera de tiesto. Entonces la batería de la energía positiva se nos va bajando y acabamos así: con un corazón sin colores. Pero amigos románticos no nos vamos a dejar hundir por esas gentes perversas, por esas noticias incesantes de desánimo, por un mundo sin ilusión. Tratemos de soportar lo insoportable de la vida con lo mejor que sabemos hacer y es: emocionarnos, sentir el amor, la simpatía, el llanto, la alegría, y compartirla con las personas que realmente las saben apreciar. Así poco a poco, con paciencia y aprendiendo de nuestro deseo, volvemos a dar color a nuestro corazón.

 

Os dejo mi IX romance titulado:

 

Los colores del corazón

Quiero recobrar los colores de mi corazón

que se destiñeron por el mal amor.

Quiero recobrar la sonrisa y la dulzura de tu mirada

que me colorean el rosa.

Quiero recobrar la ilusión y la bondad de las personas

que me colorean el azul.

Quiero volver a ver el baile de la amistad

que me colorea el verde.

Quiero recobrar todos los colores de mi corazón

que me dan la felicidad, y borrar los que lo cubren de

tristeza y oscuridad.

Quiero que las personas que saben amar consigan también

recobrar los colores de su corazón, que les den paz y libertad.

Quiero que tu corazón se ilumine y brille con los mejores

colores del amor y la satisfacción.

 

Betty Ryan